"Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó a matar a todos los niños menores dos años que había en Belén y en todos sus alrededores..." (Mateo 2:16)
Herodes era idumeo, no pertenecía a la familia de David, y tenía miedo que uno de esa línea le quitara el trono. Fue la razón por la que dijo a los magos que le avisaran dónde estaba el niño para adorarle. No era para adorarle lo que Herodes quería, sino matarlo. Por lo que cuando se vio burlado de los magos se indignó y ordenó la matanza de los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores.
Herodes temía que aquel rey recién nacido algún día lo destronara. No comprendía la razón de la venida de Cristo. Jesús no quería el trono de Herodes, sino ser el rey de la vida de Herodes. No quería quitarle la vida presente, sino darle una vida nueva. ¡Qué lejos estaba la mente y el corazón de Herodes acerca de los propósitos de la venida de Jesús al mundo!
¡Qué diferente hubiera sido su historia si hubiese reconocido el reinado de Jesús!
Es triste pensar que hoy hay muchos como Herodes, que quieren quitar a Jesús de su camino pensando que le va a quitar algo, cuando realmente lo que quiere es darle lo que en ningún otro pueden encontrar: vida, aquí, llena de gozo y esperanza ,y después una vida que no acaba, eterna en los cielos.
Todo Hispanoamérica y España, especialmente, han tergiversado el significado del hecho usándolo para chistes de mal gusto.
Este día nos recuerda la tradición, que los niños fueron los primeros "mártires" del cristianismo. Sin suplantarle el lugar a Esteban, reconocemos que ellos, los infantes, fueron los primeros en sufrir por la causa de Cristo. Eso habla de la pureza de la causa divina.
Que al recordar este hecho histórico del cristianismo, no nos mueva a chistes y trucos sino a gratitud a Dios por todos los que han sufrido para que el niño de Belén llegue a reinar en muchos corazones. Cristo no quiere nada de nosotros, sino ser el rey de nuestras vidas. Que ese deseo del divino Jesús, nos haga marchar hacia un nuevo año con alegría.
Feliz año le desea
El pastor
La próxima distribución de alimentos se efectuará el sábado 23 de Enero, entre 10:00 AM y 11:00 AM en el 3150 NW 7th Street, Miami.
Si conocen de alguna familia necesitada, pueden llamar al teléfono de la iglesia para hacer los arreglos pertinentes.
Nadie puede entenderte mejor, que otra persona que esté en tu misma situación. Experiencias similares hacen que la comprensión sea real. Independientemente de la causa que te haya llevado a emigrar, lo cierto es que algo común tienes con muchos otros: La nostalgia por tu familia, tus costumbres, los lugares conocidos.
Quizá ninguna época sea tan difícil para estar lejos de todo esto, como las épocas de fiestas que tradicionalmente son familiares; como esta fiesta de la navidad. Muchas cosas tal vez hasta sean mejores que allá de donde vienes, pero nunca serán iguales. Tal vez hasta preferirías estar con menos entre los tuyos, con tus costumbres y tus tradiciones, que estar donde muchas cosas abundan pero te faltan esas que son esenciales. Intento comprenderte pero nunca será igual. De todas maneras algo te aseguro: Oro por ti, porque recuerdes que la mayor razón de esta celebración es Jesús. Alguien que puede entenderte plenamente porque Él fue emigrante. Sí, Jesús fue emigrante, por eso existe la navidad, porque Él dejó su reino en los cielos para habitar entre nosotros. ¡Cómo no ha de comprenderte Jesús! No había nacido aún y ya pagaba las consecuencias de ser hijo de una mujer pobre, cuando tuvieron que viajar a Belén y no hubo lugar para ellos, al menos no uno adecuado como toda madre espera y desea para su hijo. Apenas tenía dos años y tuvieron que emigrar a Egipto por la persecución de un despiadado rey. ¡Cómo no ha de comprender Jesús tu situación! El que dejó lo mejor por venir a ser menos entre nosotros, y aquí no encontró techo, ni compasión, ni seguridad entre los humanos, sólo aquella que venía de su padre que velaba por Él.
¡Cómo no te ha de comprender Él, quien tuvo el motivo mayor que alguien pueda haber tenido para emigrar: ser de salvación a la humanidad! Mi deseo para ti es que en este tiempo de navidad cuentes las bendiciones que tienes. Sí, entre estas bendiciones está el conocer a Jesús, el bebé de Belén como tu Salvador ¡Celebra con gozo! Él es la razón de la celebración de la navidad. Entrega a Él tus tristezas, tus pesares, tus nostalgias y celebra, celébralo a Él, y entonces tu navidad no será la triste navidad del inmigrante, sino la feliz celebración que podemos tener en cualquier parte, aquellos que hemos llegado a ser hijos de Dios por el don precioso de Su Hijo, venido al mundo como un inmigrante. ¡Que Dios te bendiga!
Sinceramente, Lissette Olivares (hija del pastor Olivares)
Quise compartir con ustedes, íntegramente, lo que ella nos envió desde Cuba.
El Pastor.
Nos gozamos mucho el domingo pasado con el programa de Navidad presentado en nuestra iglesia. Fue muy linda la participación de los niños los cuales dieron un toque angelical al evento con su presencia y sus cantos de adoración. El coro presentó la cantata bajo la dirección de Maday y la colaboración de los hermanos que dieron de su tiempo con mucho amor para que el programa fuera exitoso. Gracias a todos lo que participaron de una manera u otra. Agradecemos especialmente el trabajo que Eva Maria realizó y la hospitalidad brindada durante los ensayos. También reconocemos a Marilyn por su ayuda con los niños y Yadel por la magnifica labor realizada con los gráficos y el sonido.
A todos ¡Gracias!
- Navidad, alabanza angelical.
“Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2:13-14)
Repentinamente, como son las manifestaciones de Dios, todo el entusiasmo del cielo estalló en alabanza. Una multitud del ejército celestial apareció junto al ángel, que alababan a Dios. El “Gloria in Escelsis Deo”, que captura el pleno significado del nacimiento del Divino Bebé.
Su vida y su ministerio serían un cántico de gloria a Dios, que se escucharía hasta en los cielos. Un cántico que se produce cada día, cuando un pecador se arrepiente. “Pues hay más gozo en los cielos por un pecador que se arrepiente…”. (Lucas 15:7)
Ese fue el mensaje del ángel a los pastores atemorizados: “No tengan miedo; porque les traigo buenas noticias (de salvación) que van a llenar de alegría a todo el pueblo” (Lucas 2:10)
Si, ese día nació la alegría. La alegría que podemos disfrutar todos aquellos que como los pastores, los magos, Simeón y, los millones en todo el mundo, hoy, nos hemos encontrado con el niño de Belén, y podemos decir como Juan: “Y habitó entre nosotros y vimos su gloria”. Hermanos, hermanas y amigos. Él puede y quiere habitar entre nosotros. ¡Cuántos lo necesitamos! Y quiere que veamos su gloria. Ese es su gran deseo, el cual expresó en su última oración: “Padre, aquellos que me has dado, quiero donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria…” (Jn. 17:24)
Sólo es necesario estar donde Él está para que vivamos esa linda e inigualable experiencia. Un genuino encuentro con Él basta. Él esta ahí, esperando por nosotros. Vayamos a su encuentro… Él espera para renovarnos la alegría que produce sentirnos perdonados, amados y salvados.
No hay razón mayor para estar alegres: Belén me recuerda que Dios es mi Padre y que me dijo que estaría siempre a mi lado.
Navidad es motivo de un cántico de gratitud que llegue al cielo ¿no crees?
Una Feliz semana.
El Pastor
“Este es el dia que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos (daremos gracias) en el” . Salmo 118:24.
Me alegro y doy gracias a Dios, por los impuestos que tengo que pagar, porque eso me recuerda que tengo empleo.
Me alegro y doy gracias a Dios, por la ropa que me aprieta un poco, esto me recuerda que tuve con que alimentarme.
Me alegro y doy gracias a Dios, por el patio que tengo que arreglar, por las ventanas que limpiar, por las goteras que reparar; esto me recuerda que tengo un hogar.
Me alegro y doy gracias a Dios, por el que canta desentonadamente detrás de mí en los cultos; esto me recuerda que puedo oír y además no estoy solo adorando.
Me alegro y doy gracias a Dios, por los dolores musculares al final del día; esto me recuerda que estuve muy productivo.
Me alegro y doy gracias a Dios, por los sueños que aun no se han realizado; esto me recuerda que aun viven mis esperanzas y mis ilusiones.
Me alegro y doy gracias a Dios por su don inefable, Jesucristo; porque El me ayuda a ver la vida de una manera diferente. A vivir con la esperanza de que un día podré tener un mejor hogar, donde no tengo que pagar impuestos, donde no lloraré más, donde no enfermaré, donde nunca moriré. Donde viviré feliz para siempre con El Doy gracias a Dios por esa gloriosa esperanza, cuya luz se abre paso en las tenebrosas noches que me rodean, que me alumbra el camino y que me conduce a la casa de mi Padre Celestial. Amen.
Feliz Semana le desea.
El pastor
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